domingo, 3 de junio de 2012

El paraíso perdido


Salió como cada mañana con su mochila al hombro para enfrentar el día. El ladrón de sonrisas se había llevado el sol, los pájaros no cantaban sobre las copas de los árboles, aunque en realidad no quedaban árboles sobre los que posarse. El ruido de la circulación era insoportable. Enfrente, a lo lejos, aquel gigante de hierro no dejaba de escupir aquella atmósfera maloliente que se impregnaba en la ropa y se incrustaba en el olfato.

Dio media vuelta y volvió a casa. La fotografía recortada de aquella revista de la playa caribeña seguía pinchada en la pared con una chincheta. Sobre la repisa seguía la fotografía que siempre le traía el recuerdo de tiempos felices. Fue hasta el armario del baño y cogió el frasco de pastillas. Hoy no sería como cada mañana, hoy le devolverían la sonrisa, el sol, los árboles, los pájaros. Hoy volvería a estar junto a ella, en aquella playa...

4 comentarios:

TriniReina dijo...

Artificialmente?
No, no creo que sea una sonrisa plácida esa.
Nadie merece una pasión de ese calibre. Nadie.

Abrazos

Oréadas dijo...

Que triste nadie merece vivir con una sonrisa prestada. El tiempo puede devolver lo que un día creímos perdido para siempre.
Un besito :)

Sakkarah dijo...

Nunca sería la solución, nunca iría a aquella playa, y... aunque dejaría de sufrir, dejaría de sentir, dejaría de latirle el corazón en los instantes intensos y felices... Se perdería muchas sorpresas que la vida le iría arrimando...

Un beso :)

Ihintza H de L dijo...

Mala elección para estar junto a ella. Añoro leerte.
Un besote.