miércoles, 23 de mayo de 2012

Caen los días


Caen los días, como hojas de árboles caducos, arrastrados por el viento que los alza del suelo y los aleja, hasta hacerlos desaparecer de nuestra vista, acaso también de nuestra memoria. Días vacíos, sin miradas que retener, sin palabras que acunar, sin lecturas que conservar más allá de pensamientos efímeros que pronto serán nada.
Sólo son días, como tantos otros… ¿sólo? Morimos un poco más con cada ocaso, con cada luz que se desvanece, con cada mirada que desprendemos de aquello que amamos. Porque la vida al fin y al cabo es eso, una lucha perdida de antemano, desde el principio de los tiempos. Nacemos sin posibilidad de victoria, esa es la verdadera crueldad de nuestra existencia. ¿Y entretanto?
Entretanto luchamos por intentar ser más, por poseer más, por llegar más lejos. Tal vez sin embargo, inmersos en la vorágine de una vida que nos consume olvidamos la verdadera esencia, si fuésemos capaces de detenernos al menos un instante, y recuperar aquello que en algún momento nos aportó algo parecido a la felicidad.
Días grises que suceden a otros días grises.

2 comentarios:

TriniReina dijo...

Días grises que se suceden y a no ser por nuestra voluntad, que lucha por azulearlos, nos acabaría de gris lloviendo.

Abrazos

Ihintza H de L dijo...

La verdad es pesimista el texto. Al ir en plural aún más como si nos incluyeras a todos en esa realidad.
No puedo estar más en desacuerdo con lo que expresa, sin embarg, la belleza de tu prosa me atrapa igualmente. Es un texto deprimidamente bellísimo.

Ánimo, si se puede recuperar la esencia, yy la existencia puede ser realmente hermosa si así uno decide verla. La felicidad es un hecho para aquel que se trabaja en ello sin abandonarse.

Un beso en tu corazón