miércoles, 2 de noviembre de 2011

Nocturno



Te presiento a mi lado, cuando la noche preñada de promesas se apodera del tiempo, cubriendo la bóveda celeste de oscuridad, dejando que tan sólo el titilante reflejo de miles de diminutos astros, como duendecillos de colores, iluminen nuestros senderos, aquellos que anduvimos en tantas noches estrelladas como esta, peregrinos de nuestros corazones, conscientes de que con cada paso que dábamos, el retorno se hacía imposible y aún así, con paso firme y cogidos de la mano, caminamos de espaldas al mundo para habitarnos en nuestras miradas, para bebernos en nuestros labios, para saciarnos...
Sólo el rumor de las olas me acompaña apoyado sobre aquella balaustrada cuando etérea, te materializas junto a mí, envuelta en ese halo mágico que me arranca de la realidad, me arrancas de la realidad, para transportarme a universos paralelos donde dos líneas convergentes se encuentran para no separarse nunca más, arrancando las páginas del libro del destino para sobrescribirlas, con letras de aquel color que sólo tú y yo sabemos leer.
Eres mi sueño de perfección inacabado, al que sólo algún día pondré fin para hacerlo realidad, porque eres a la vez sueño y realidad. Y cuando te tengo junto a mí, cuando por fin puedo tocarte, tenerte entre mis brazos, el tiempo se detiene y los sueños, aquellos en los que nos mecimos dulcemente, dejándonos arrastrar por ellos hasta los jardines de nuestros sentimientos, porque sólo en ellos podía crecer la semilla de nuestro amor, se abren paso para hablarnos de un mañana en el que el cielo, limpio de nubes, nos acaricie con su tibia luz, bañándonos con su reflejo, purificándonos con su claridad, y las dudas y los miedos con los que a veces la noche traicionera nos atenaza, salten en pedazos, como cristales rotos incapaces ya de contener una pasión que se desborda pidiendo a gritos su libertad.
Somos prisioneros de ese tiempo que a veces, con cada paso que damos, parece que sólo consigamos alejarnos más de él, como si un ave del averno nos engañara enseñándonos un camino diferente, inasible, plagado de trampas y mentiras. Porque todo es mentira salvo la certeza de lo que nos une y por ello, seguiré caminando mientras mis pies resistan, mientras una sola gota de sangre corra por mis venas, hasta encontrar de nuevo la senda correcta, aquella que tiene escrito un final diferente, sólo para nosotros, ¿quieres seguir caminando a mi lado?

5 comentarios:

Violette dijo...

hay mundos que son solo de dos, se mire como se mire, o se lea como se lea. Un beso Júcar

Sakkarah dijo...

Creo que no hay nada de tanta belleza com tener la certeza de un amor compartido.

Se nota que tus letras son hijas de un sentimiento muy hermoso .)

Un beso.

Princesalidia dijo...

Es una delicia tu texto, estoy de un romanticón, será el otoño...
Un besoooooo

Carme dijo...

Un texto emotivo y nostálgico, precioso. Sí, hay que seguir caminando porque el destino no está escrito, siempre está por escribirse.
Un beso.

Erato dijo...

Precioso texto.Has logrado transmitir mucho con tus palabras.Saludos