martes, 29 de noviembre de 2011

¿Amanece?



Amanece, las primeras luces del alba recortan de forma tímida las sombras, anunciando el comienzo de un nuevo día. Sus huesos cansados se resisten a cobrar vida, deseosos de permanecer inánimes un segundo más, dos, tres... Nada le reclama ahí fuera y sin embargo se obliga a ponerse en pie. Se mira en el espejo y recuerda que debió haberlo hecho mil trozos ayer, cuando sus brazos aún obedecían a su voluntad, para no tener así que seguir soportando aquella imagen en la que no se reconoce. Los recuerdos, la única certeza que aún permanece inalterable mientras todo lo demás se difumina en vaguedades.
Abre la puerta, sale a la calle, el sol invade todo de manera obscena, empeñado en demostrarle que la vida sigue pese a que la suya quedó perdida en el túnel del tiempo. Se acerca hasta la orilla, tan próxima, y deja que el agua helada acaricie sus pies.
Algún día reunirá el valor suficiente para adentrarse en aquel mar, dejarse mecer por las olas y esperar que las aguas lo lleven hasta ella, que lo espera, que lo llama con aquella dulce voz que hace tanto que no escucha. Siempre, eterna…

10 comentarios:

Willow dijo...

Hay quien se hace atar al mastil para que los cantos de sirena no lo arrastren y hay otros que desean por encima de todo que ese canto les llame y les haga adentrarse en el mar sin miedo alguno, sin temor, sin dudas....

Precioso.

Un besillo

Sakkarah dijo...

No, no es ese el final. Algún día surgirá una motivación fuerte que le haga sentir la vida en su plenitud, que le haga vivir con más fuerza que antaño. Y será en el momento menos pensado, quizá no tardando mucho.

Un beso.

Vicentita dijo...

Hola, Juan Carlos.
Un relato muy bello, amigo mío.
Recibe un cordial saludo.

Violette dijo...

a tu pregunta, y despuès de leer tu texto, te diría que no siempre, que hay algunas veces que la noche se alarga más allá de sus horas, y que lo cubre todo con su manto carbón. A tu personaje le diría que todo tiene una razón de ser, hasta las separaciones no deseadas, hasta las esperas que lo dejan a uno desesperanzado de todo. no todo es comprensible en el tiempo que quieren los hombres. Gracias por regalarnos tus letras. Un beso,

p.d. he leído tus post anteriores y me he escapado sin solucion de continuidad a pretérito imperfecto. Ahí estaré Júcar.

Maria Coca dijo...

Muy poético. Un relato cargado de melancolía y de sirenas que cantan a lo lejos...

Un abrazo.

Ihintza H de L dijo...

Pues hablando de voces a mi me ha encantado escuchar hoy la tuya.
El texto es bellísimo, pero duele, te sacaría mil frases para decirte que son geniales, pero no lo haré, solo diré que si vas a bañarte en el mar espero que el sol primero haya alumbrarado cada parte del tunel, y que se vas a bucear de noche, salgas a tomar aire, seguro que una estrella te indica el camino...
Muá, infinito

Princesalidia dijo...

Los recuerdos siempre serán nuestros, ni el amanecer lograra borrarlos...
un besoooo

TriniReina dijo...

Nadie merece tal sacrificio, por mucho que la ausencia de quién tanto alguna vez amamos, nos incite a ello.

Amanece, siempre amanece. Quiero creerlo.

La prosa, como siempre, magnifica

Abrazos

Oréadas dijo...

Tristemente bello, el amor nos cierra puertas tras despedidas, hay que tener esperanza de que siempre quedará Paris, aunque se encuentre al otro lado de la luna.
Un besito

Soledad dijo...

La intensidad conque se vive el dolor, no tiene medida, lo que sí está claro, que siempre hay un motivo y ese motivo puede ser muy bien, que el que se queda en esa orilla, es el que tiene que sacar el recuerdo, nunca, de esa forma se podrá ir.

Besos