jueves, 20 de octubre de 2011

Cantora nocturna - Alejandra Pizarnik



La que murió de su vestido azul está cantando.

Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad.


Adentro de su canción hay un vestido azul, hay


un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado

con los ecos de los latidos de su corazón

muerto.


Expuesta a todas las perdiciones, ella

canta junto a una niña extraviada que es ella:

su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la

niebla verde en los labios y del frío gris en los

ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre

la sed y la mano que busca el vaso.


Ella canta.

13 comentarios:

TriniReina dijo...

Ella canta mientras se adentra en el mar de una tristeza infinita.

Hermoso

Abrazos

Sakkarah dijo...

Me parece muy buena, me impresionan las imágenes de tu poesía. Y ese final... es precioso.

Un beso.

Oréadas dijo...

Ella canta, igual que una sirena.
Besitos

Maria Coca dijo...

Me encanta Pizarnik. Siempre me ha parecido una poseía muy profunda, enigmática y cargada de melancolía.

Un abrazo.

naná dijo...

me encanta el poema que has traido de la pizarnik...
gracias por compartirlo...

Willow dijo...

Adoro a la Pizarnik tengo sus libros tan desgastados que parecen de siglos anteriores...pero si ella es divina, este poema es maravilloso, maravilloso.

montoncitos de besitos!

Extranjera dijo...

Hola!!
Un poema corto, pero lleno de imagenes preciosas. Un placer leer cositas así.
Besos y abrazos con saborcito de otoño,Lu

Odel dijo...

Me encanta Pizanik,no me canso de leerla
Abrazos

Meiga dijo...

Es un bello poema.
Un beso

Violette dijo...

en mi lista de pendientes. con mayor celeridad de dejar de estar en dicha lista desde que colgaste el poema. ... tristeza de azule prendida en un vestido... tristeza de agua gris prendida en la mirada.. melancolía, diría yo. Un beso Júcar

Jesenska dijo...

Pizarnik... ¿se inspiró en el mito de Creusa para escribir ese poema? Creusa buscaba un vestido de novia, no le convenció ninguno. Medea le prestó uno, pero envenenado. Creusa murió nada más ponérselo en su casa, la mañana antes de su boda. No le dio tiempo ni a ver a su futuro esposo

Princesalidia dijo...

No lo conocía.
Un besoooo

El Caballero de la Ínsula Etérea dijo...

Has elegido un bonito poema para mostrar a la Pizarnik... Yo la conozco por mi chica, que la adora, y desde entonces siempre que cae uno de sus libros en mis manos pierdo un rato leyéndola.
Salu2