miércoles, 16 de febrero de 2011

Rosas para ti


Tenía ocho años cuando te conocí. Eras la niña más bonita de toda la clase de tercero de E.G.B.. Yo era un chico flacucho, tímido, muy introvertido, en clase solía sentarme en las últimas bancas en un intento de pasar inadvertido. Un día viniste a sentarte junto a mí, yo intenté ocultar debajo de mis libros lo que estaba escribiendo en aquel momento pero tu adivinaste que estaba intentando esconder algo.
- ¿Me dejas ver lo que escribes?
A cualquier otra persona jamás le hubiese permitido verlo, era mi tesoro, mi secreto. Pero allí estabas tu sentada junto a mí con tu carita resplandeciente y fui incapaz de decirte que no. Era una historia de piratas, de esas de capa y espada. Pensaba avergonzado que te reirías pensando que era una tontería, pero tú lo leíste y con gesto de solemnidad me dijiste
- siempre me han gustado las historias de piratas, a veces imagino que soy una princesa a la que han capturado y un pirata viene y me rescata y me lleva en su barco, ¿sabes? Yo también escribo.
A partir de ese día siempre nos sentábamos juntos, en los recreos mientras los demás niños jugaban al futbol yo iba a sentarme junto a ti debajo de aquel viejo árbol, ¿lo recuerdas?, aún sigue allí y su tronco guarda celosamente un corazón grabado con nuestras iniciales. Allí tu me dejabas que leyera tus poemas y yo te enseñaba mis historias de aventuras, ¡qué feliz me sentía en aquellos momentos!, no necesitaba nada más, tú a mi lado y nuestra imaginación volando a través de gastadas hojas de papel. Por las tardes al salir de clase íbamos a tu casa a hacer los deberes y tu madre nos preparaba la merienda. Siempre íbamos a tu casa, supongo que me avergonzaba que vinieras a la mía. Papá, ocupado con sus negocios nunca estaba en casa, y mamá...mamá divagaba entre los efluvios del alcohol, entonces era muy pequeño para entenderlo ahora sé que de esa forma huía de su infelicidad, aunque yo sabía que no hablaba en serio cuando me decía gritando que yo era el culpable de todo, que papá me había utilizado para apartarla de todos sus sueños. Sentía envidia cuando veía como tus padres te besaban y te hacían carantoñas pero al mismo tiempo yo me imaginaba formando parte de aquella familia, que tus padres eran mis padres, y aquello me devolvía un trocito de felicidad.
¿Recuerdas aquella tarde en el parque?, debíamos tener diez años. Tu madre te había mandado a comprar a la tienda de Don Antonio y yo te acompañé. Al atravesar por los jardines vimos a una pareja que caminaban cogidos de la mano y entonces tu tomaste la mía, y sin pensártelo dos veces como solías hacer siempre me preguntaste
- cuándo seamos mayores ¿te casarás conmigo?
Para mí aquella pregunta casi estaba de más, ¿acaso podía ser de otra manera?, yo no concebía ya mi mundo sin estar cerca de ti, tu eras mi persona favorita del mundo.
Fuimos creciendo, la niñez quedó atrás y juntos descubrimos la adolescencia. Tú pasaste de ser una princesita a convertirte en la muchacha más linda del universo. Yo seguía siendo un chico flaco y tímido, tú lo iluminabas todo con tu presencia mientras yo permanecía en la sombra, pero era tremendamente feliz porque sabía que nada ni nadie nos hubiera apartado al uno del otro. Porque para mí la vida era estar a tu lado y para ti lo era estar al mío, éramos almas gemelas. Por supuesto seguíamos escribiendo, era nuestro secreto más íntimo, nuestro sueño, algo a lo que nos habría gustado dedicarnos toda la vida. Tu poesía había madurado y ahora cada verso tuyo era un regalo para los sentidos. Mis historias también se hicieron más serias pero mis personajes invariablemente siempre estaban enamorados de una princesa, y tú eras todas y cada una de esas princesas de mis sueños.
Mamá murió una triste tarde de otoño, yo tenía diecisiete años y sabía perfectamente que la estaba perdiendo, aunque realmente creo que nunca la tuve. En su lecho de muerte la abracé y la besé mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas, ella me miró con su último aliento, pero ni siquiera entonces la oí decir “te quiero”, espero que ya haya podido perdonarme, yo nunca pretendí robarle ningún sueño. La tarde después del entierro papá volvió presuroso a su despacho pues asuntos urgentes reclamaban su atención. A mí me resultaba imposible quedarme en casa pues me sentía asfixiado, y escapé. Ya era de noche cuando tú llegaste junto a mí en la playa, me habías buscado en todos nuestros sitios favoritos hasta encontrarme finalmente sentado en la arena, bajo un manto infinito de estrellas. Ninguno de los dos habló, no hacía falta. Te sentaste junto a mí, me abrazaste y acurrucándome junto a tu pecho comenzaste a acariciar mi pelo mientras yo lloraba desconsoladamente, creo que fue entonces, aunque siempre hubiera sido un hecho evidente cuando descubrí que mi mundo eras tú, que tú has sido la única persona que me dio un poco de amor.
Hoy mientras venía de camino he pasado por el mercadillo y al ver el puesto de flores me he acordado de lo mucho que te gustan las rosas rojas, no he dudado en comprarte este ramo.
Jamás me habría imaginado la vida sin ti, por eso me cuesta tanto aceptar que tu corazón se esconda debajo de esta fría lápida, que su latido se haya apagado para siempre. ¿Por qué tuvo que ocurrirte a ti?, solo teníamos veinte años, toda la vida por delante y un montón de sueños por realizar. No sabes lo largo que se hace el camino sin ti, o quizás nadie me preparó para andarlo solo, simplemente no sé hacerlo.
Ayer el mar me preguntó por ti, yo le dije que ya no estabas y al escuchar mis palabras, el cielo comenzó a llorar.

22 comentarios:

Princesalidia dijo...

Joooooooo
Tenías que avisar, estoy llorandooooooo como el cielo
Tengo el día sensimblero y me acabas de tocar y hundir.
Que tristeeeeeeee y que bien escrito.
un besoooo

Sira dijo...

Te aseguro que más de una lágrima ha salido de mis ojos (y de mi alma)después de leer tu texto hoy.
Por ella, por la madre, por el amor perdido y por el amante.
Por esta cruel vida que no deja de sorprendernos.

Artemis dijo...

Ufff, te dejo un beso grande y un abrazo enorme. Vuelvo cuando encuentre palabras, me he quedado vacía y con el corazón encogido y además el día... no ayuda.

Naná dijo...

triste y precioso a partes iguales...

Willow dijo...

Y yo haciendome la valiente hace un ratito ante un niño que no dejaba de llorar, y ahora la llorona soy yo...precioso y bello.

montoncitos de besitos!

El Caballero de la Insula Etérea dijo...

Ternura y Tristeza comienzan por T,y se encuenTran siTuadas ambas en disTinTas siTuaciones y momenTos de esTa nuesTra vida que nos Toca vivir y enfrenTar. Ternura y Tristeza conTiene esta hisToria conTada con Tino y mucho, mucho TacTo. Me gusTó. Ya lo decía Kawabata... la belleza de lo Triste...
Salu2

Trini dijo...

El final me ha hecho estremecer. Rosas para una rosa. Creo que esos ´pétalos jamás se marchitaran en el memoria.

Es un relato magnifico, Jucar.

Abrazos

Drew dijo...

me has dejado con el corazón temblando. Precioso
besos

Carme dijo...

Precioso, triste y duro. Tal como la vida es.
Un beso

Violette dijo...

uno a veces se pregunta porqué todas las catastrofes humanas tienen que concentrarse en una sola persona.. dificil encontrar una respuesta racional... una irracional podría ser que no se puede amar tanto.. Un beso Júcar

Oréadas dijo...

El ser humano a veces se ha de enfrentar a un dolor que sobrepasa los límites.
Me alegra haber descubierto tu espacio Un saludo

Anónimo dijo...

Creo que es uno de esos textos que haga lo que haga jamás me cansaré de releer, en su día me impacto , pero ni por haberlo leido muchas veces ni el tiempo borran su efecto sobre mi y nunca podrá dejar de hacerlo...Te leo y te leo por dentro.
Un besazo en tu precioso corazón
H.

lbv-001 Luciana dijo...

Hola! es la primera vez que veo tu blog y este post me destrozó. Muy bien escrito y tanta tristeza que ruego que la historia nadie la haya vivido, que sea simplemente un cuento imaginado por tí y muy bien narrado.
Encantada de conocerte.
Un beso

Babyluna dijo...

Uff!! No tienes ni la menor idea de como me llego tu post... los recuerdos invadieron este espacio, lo tuve que leer dos veces, y no porque este mal escrito o sea intendible, sino por masoquismo, es como si mis recuerdos revivieran y me agrado... aunque las lagrimas yo tampoco pude ignorarlas.

Besitos que tengas un buen fin de semana!!

rosa-laura95 dijo...

He pasado varias veces a leerte y luego me ha pasado como a Artemis,la ternura,la tristeza y la belleza del relato me dejaron en blanco,creo que ese niño era tan especial que se merecía tener un angel a su lado y seguro lo seguirá teniendo desde "el otro lado".
Un abrazo!

Diotima dijo...

hola, es muy hermoso lo que has escrito, sí,

un besito!!

Sakkarah dijo...

Un escrito, triste... Muy sentido... Y bello.

Un beso muy, muy grande, Jucar.

Menta dijo...

Que hermoso tu deslizar en las letras,que bellas historias suceden y se quedan guardadas como petalos...en el alma.

Besos Jucar

Menta

Lourdes dijo...

He pasado de casualidad por tu blog, el nombre Jucar me llamo la atención pense" como el rio que rodea mi pueblo" leerte fue preciso tienes un punto especial para narrar historias me quedo contigo si no te sabe mal.

Lourdes

Luz Marina dijo...

Oh Dios que dolor!!. Me encantó leerte. Saludes/

Maria Coca dijo...

Un relato plagado de emoción. De amorres y desamores. De sueños y esperanzas...

Precioso.

Jucar dijo...

Gracias por vuestras visitas, y por vuestras palabras. Sentiros ahí animan a seguir adelante.