viernes, 28 de enero de 2011

Fragilidad


Y mi alma tiembla cuando se acerca a la tuya, con la fragilidad prendida en las pestañas. ¿Cómo se puede sentir este miedo cuándo se lleva tanto tiempo desahuciado de la vida, cuándo no se tiene nada que perder ya? ¿Acaso basta la proximidad de tu presencia para que la gruesa capa de escarcha que mantiene aprisionado mi envejecido corazón comience a resquebrajarse? ¿Tan poderoso es tu mágico influjo? Eres viento del Norte que atraviesa mi Sur.

Tengo tanto miedo

miércoles, 26 de enero de 2011

Que no cese la palabra


Respiro literatura, siento literatura. Cierro los ojos y es como si las palabras recorrieran mi cuerpo, descargas eléctricas que me consumen en un duermevela creativo, y luchan por salir a través de las yemas de mis dedos. Llegan para ocupar esa mitad que me faltaba desde hace tanto tiempo y las siento a mi lado, temeroso de volver a perderlas pues siempre se mostraron traviesas, esquivas. Los pensamientos se agolpan en mi mente, las ganas irrefrenables de volver a SER.

Amor y Literatura, mis dos fuerzas motrices, demasiado tiempo he pasado vacío de ambas. Ahora las palabras vuelven a mí y necesito atraparlas, sentirlas, volver a hacerlas mías, como un amante posesivo que necesitara saciarse de ellas para poder cerrar los ojos y sentirse vivo, que hay algún consuelo en mitad de la nada, algo por lo que merece la pena seguir adelante.

Aunque ya no se conviertan en las huestes de mi amor, aunque ya no pueda dirigírtelas a ti, el final no acabe como una película de Disney y el espejo me devuelva la imagen de un rostro divorciado de la vida. Aunque sea consciente de haber perdido la magia de la poesía, sean palabras de tristeza y mis lágrimas las emborronen sobre el papel. Aunque letra a letra me desgarren, ¿qué sería de mí sin ellas?

Soy un naufrago que busca desesperadamente el salvavidas de una palabra a la que aferrarse, cuando alrededor la inmensidad del océano trae la certeza de la perdición.

viernes, 21 de enero de 2011

Cantora noctura - Alejandra Pizarnik


La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.

Alejandra Pizarnik
Texto dedicado a Olga Orozco, 1.966

viernes, 14 de enero de 2011

Donde habita el olvido


Nunca pude despedirme de ti, ni siquiera en las despedidas, no supe hacerlo. Habitas el firmamento de mis recuerdos como estrellas titilantes que, iluminasen temblorosas las sombras de mi memoria, trayéndole acaso un soplo de calma. Guardo la suavidad de tu piel en los pétalos ajados de aquella rosa que se resiste a morir sin poder evitarlo. Tus palabras de amor plagadas de magia, que adornan las primeras páginas de tantos libros. Acaricio los trazos con las yemas de mis dedos y los cierro, rápido, temeroso, antes que la lluvia de mis pupilas difumine los sentimientos que una vez derramaste para mí.

Nunca pude despedirme de ti y sin embargo, ahora sufro la más dolorosa de las despedidas. La de ver cada día amanecer sin ti, la de transitar los senderos de mi existencia sin el calor de tu presencia a mi lado, la de añorar lo que fuimos, quienes fuimos, y acaso no seamos ya nunca más.

No hay peor castigo que la memoria, recordando momentos que se perdieron como lágrimas en la lluvia.

viernes, 7 de enero de 2011

Fue cuando las estrellas murieron que me di cuenta de que había amanecido


Me quedé vagabundeando por regiones fingidas del pensamiento, en espera tal vez de que la muerte se me presentara de repente, como una revelación que viniera para proporcionar un poco de sosiego a mi maltrecho corazón. Me fui hasta de mí mismo, me fui hasta de mi nombre. Hasta del espejo y de los charcos. Me fui de mis letras y de mis manos. Dejé huérfanos los silencios y se quedaron sin palabras las soledades.

Soy un alma perdida en la penumbra de la desolación.

martes, 4 de enero de 2011

Mi mejor lectura del año 2010


Los confines - Andrés Trapiello

RESUMEN

Donde quiera que se encuentre un poco de amor nadie puede decir que no esté sucediendo un acto sublime y misterioso.

Claudia es médico, lleva años intentando tener un hijo y su matrimonio pasa por una crisis desde que el marido mostrara su desacuerdo ante la idea de la adopción. Max es ingeniero, casado felizmente con Cathy y con dos hijos y una vida que él creía plena.

Los dos coinciden en Constanza, Colombis, donde Max lleva trabajando unas semanas, y adonde viaja Claudia para la boda de una de sus mejores amigas.

En el ambiente sofocante y sensuak de esa boda todo converge para que se revele ante ellos un sentimiento que desconocían, que les deja atónitos, felices, llenos de plenitud, y que a partir de ese momento va a ser irremediable, a pesar de las enormes dificultades personales y sociales que tendrán que afrontar.

De vuelta en Madrid, Claudia y Max comienzan una etapa de encuentros furtivos, una etapa que tendrá fin cuando son descubiertos y comienzan una nueva vida juntos, en contra de todo y casi todos.

Una novela osada, incluso revolucionaria, que habla del amor con palabras absolutamente nuevas, polémica, sensual, luminosa...que establece un vínculo íntimo con el lector, que conmueve y que defiende que la premisa para la bondad es la libertad.


OPINION

Es un canto al amor, un amor atípico que nadie puede entender salvo los protagonistas. Una historia escrita con ternura, con sensibilidad y con un buen estilo narrativo que la convirtió para mí en un buen descubrimiento, tanto a la obra como a su autor, del que no había leído nada hasta ese momento.