viernes, 31 de diciembre de 2010

Un Quijote único


Hoy por ser el último dia del año, quiero dejaros un regalo anticipado de Reyes, espero que os guste.

http://quijote.bne.es/libro.html

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Gotas sobre papel mojado


Mi pluma llora esta soledad atormentada,
lágrimas de tinta que me dicen que no estás
sentimientos difuminados entre líneas borrosas
cuartillas desordenadas que golpean mi razón.

Necesito retenerte, reinventarte en cada trazo
renacer en cada verso escrito para ti,
palabras huidizas que vuelan a tu encuentro
sin saber si acaso, sólo hallarán ausencias.

¡Escapa de estas hojas, regresa a mi realidad,
hazme sentir que ayer es hoy, que mañana es eterno!
¿O acaso todo eso no sean más que gotas
que caen, sobre un papel mojado ya?

lunes, 27 de diciembre de 2010

Por ti volaré

Pues la noche del 24 lo típico, cena familiar, buenos deseos, brindis, zapping por los canales de televisión para ver si ponían algo interesante.

La única gala de "las de toda la vida" o al menos parecida, la ofrecían por telecinco, y como mi familia es muy tradicional, pues a ella se engancharon.

Y ahí vino la sorpresa, una actuación que realmente me encantó, y que no me resisto a dejarosla aquí. Espero que os guste, mucho igual la vistéis, otros igual no.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Espejo del alma


Me cuesta reconocer aquel rostro atrapado en el espejo, que me devuelve una mirada escrutadora, la mía, mientras intento reconstruir un rostro que ya no existe, una mirada que se difuminó entre los recovecos del pasado, inventar una historia que me salve del dolor de estar vivo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Corazón desangrado


¿Qué te puedo decir sino que te amo con locura? Que tus ausencias me matan, que cada instante lejos de ti es una tortura, que muero cada vez que me enfrento con la cruel realidad, esa que nos dice que no y sin embargo mi corazón grita sí hasta perder la voz y afónico, aún le quedan arrestos para clamar al cielo por la injusticia cometida.

En medio de mi desolación sólo una certeza, no sé vivir sin ti, puede que mis palabras siempre lleguen tarde o tal vez no sepa expresarme, irónico para alguien que convive con las palabras, puede que mi amor, mi pobre amor, no fuera suficiente, pero no sé vivir sin ti. Me acostumbraré a hacerlo porque así lo hemos decidido, encerraré a mi corazón en una jaula y la llenaré de candados para convertirla en prisión, para que no vuele ¡loco corazón! Dejaré que cada vez que intente alzar el vuelo se golpee contra los barrotes y caiga al suelo, hasta que vencido y triste, sin ganas ya de seguir adelante, se desangre en un oscuro rincón de esa jaula, pero aún así feliz tan sólo de recordar que una vez tú y yo..., porque los ángeles negros podrán apartarme de tu lado, pero no podrán robarme la memoria de nuestros días felices, eso me pertenece y cuando nada más me quede, me aferraré a ellos para poder soportar la vida, por mucho que duela aceptar que nuestro tiempo pasó.

Viviré pendiente de ti en la distancia, seré feliz cuando te sienta a ti feliz, reiré cuando te vea a ti reír y lloraré... lloraré siempre, porque no existe consuelo cuando sabes que has perdido la razón de vivir. Cada lágrima derramada me recordará que toqué el cielo en el universo de tus sentimientos.

¿Fue tu culpa o fue la mía? O tal vez, seguramente, no fue culpa de ninguno de los dos. Quizás simplemente el destino no tenía escrita esa página en la que nuestro tiempo se convertía en eterno y los juglares tocaban las más bellas melodías para nosotros. Esa página teníamos que escribirla los dos cogidos de la mano y no supimos como hacerlo. Ojalá todo hubiera sido diferente, ojalá te hubiera podido hacer feliz siempre y no sólo en momentos fugaces, instantes que de todas formas no cambiaría por nada, porque a tu lado he sido feliz como un niño enamorado de la vida, como un adolescente enamorado del amor, como un hombre enamorado locamente de ti que intentó darte todo lo que tenía, sin saber que tal vez lo que tenía no era suficiente, sin saber que un pobre mortal no puede aspirar al amor de una diosa, y aún así hizo de ti su diosa y su religión, y se empeñó en luchar contra viento y marea para arribar al puerto de tu océano y echar allí el ancla. Pobre Ulises derrotado, tal vez Homero se equivocó de final.

No sé donde estaremos mañana pero sí sé que viviré con el recuerdo de nuestro amor, que ese será mi motor para poder seguir al menos caminando por este sendero de sombras en el que se ha convertido mi vida. Y algún día, cuando mis pasos dejen de resonar y mis palabras se apaguen, cuando no quede vestigio de mí sobre la tierra y nadie me recuerde ya, moriré con una sonrisa en la boca y un brillo en la mirada, recordando aquella noche en que tú y yo, temblando y cogidos de la mano, con la luna como único testigo, nos bañamos en mi mar, y fuimos.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Mil años sin ti


Han pasado mil años desde que nuestros caminos, aquellos que como afluentes de un mismo río se unían para volver a separarse una y mil veces, finalmente tomaron senderos distintos dentro de un mismo universo imaginado, hasta que un ejército de magos, brujos, druídas… interpusieron una barrera insalvable entre nosotros, ¿recuerdas cuándo sólo éramos tú y yo?

Mil años desde que nuestras letras se apagaron, por dentro y por fuera, dejándonos vacíos de sen(timientos)saciones que compartir, aquellas que nos reunían en un paraíso donde nuestros sueños volaban hacia el infinito, donde éramos más verdad que en ningún otro lugar ni momento.
Mil años desde que la dulzura de tu sonrisa, la calidez de tu voz siempre preñada de palabras de amor, dejó de resonar en mis oídos llenándolo todo de luz.

Mil años desde que las letras de aquellas canciones dejaron de tener significado para nosotros, como si nunca hubieran existido, como si nunca las hubiéramos compartido en momentos fugaces robados a la realidad.

Mil años hace que no inventamos las campanadas de nochevieja sólo para nosotros plagadas de música ya inmortal para siempre y de la magia de momentos únicos, ¿recuerdas?...

Mil años desde que nuestros cuerpos dejaron de reconocerse en los momentos en que la lujuria y el placer, se mezclaban con el amor derramado a raudales para acabar convertidos en la más bella sinfonía que dos amantes, desnudos, jamás sean capaces de componer.

Mil años de tantas palabras (promesas) de amor pronunciadas, que ahora sólo son el recuerdo de tiempos de plenitud cuando el más nimio detalle se convertía en el milagro de nuestro amor hecho realidad, la nuestra.

Mil años, ¿por qué entonces sigue doliendo tanto como si hubiera sido ayer? ¿Por qué mi corazón maltrecho, envejecido, se sigue negando a aceptar la tragedia consumada?

Si un solo día sin ti era un castigo insoportable, ¿cómo puedo estar resistiendo esta tortura eterna?