miércoles, 2 de enero de 2008

Pretérito imperfecto

Aquí os dejo un extracto de mi segunda novela, Pretérito imperfecto.

Con alemanes e italianos de su lado, sólo es cuestión de tiempo. Espero que al menos sea el tiempo suficiente para que el mundo sepa lo que está pasando aquí. Que todo el sufrimiento padecido, que toda la sangre derramada que ahora baña esta tierra sirva para algo, que nadie olvide que un día, miles de hombres y de mujeres entregaron sus vidas luchando por un sueño. Ya no somos aquellos que empezamos, cuando ingenuamente creíamos que era posible un mundo mejor, y marchábamos con el pecho henchido de orgullo, creyéndonos adalides de la libertad. ¿En qué nos hemos convertido? ¿Somos mejores que ellos? En el fondo sé que sí, pero a veces, cuando también dejamos un rastro de muerte y destrucción a nuestro paso, cuesta trabajo encontrarle un sentido a tanto horror, porque esta es una guerra de hermanos contra hermanos ¿puede haber algo más absurdo?
Sólo nos queda esperar sin perder la esperanza, aunque ningún ser humano puede estar en mitad de un fuego y no ser consumido por él, quebrado por la tristeza de la desilusión, arrinconada el alma en las ínsulas de la desesperación, No ser, no sentir, sólo sobrevivir a golpes de impiedad, cuando la realidad nos azota con su demacrada e insultante absurda pequeñez. El tiempo ha roto todos nuestros sueños y nos ha dejado a la deriva en un mar de incertidumbre, fugitivos de un ayer que no nos pertenece ya. Sin pasado, sin mañana, ¿qué será de nosotros?
Ayer sufrimos una emboscada cerca de Zaragoza. Aún en retirada, tuvimos la fortuna de nuestro lado y obtuvimos una pequeña victoria. Nuestro capitán, enfebrecido por el éxito de la escaramuza y creyendo poder elevar nuestra moral, nos ordenó acabar hasta con el último de los soldados nacionales que nos habían atacado. Entre alaridos nos dispusimos a obedecer su orden, ¡Dios mío, la guerra es capaz de sacar lo peor de nosotros hasta convertirnos en bestias sedientas de sangre! Así fue como descubrí a aquel muchacho, estaba apoyado contra el tronco de un árbol, tenía una herida en una pierna que sangraba profusamente, quien sabe si tal vez provocada por uno de mis propios disparos, que le impedía intentar la huída, sus compañeros lo habían abandonado a su suerte, conscientes de que cargar con él reducía sus posibilidades de escapatoria. Al llegar a su lado alzó su mirada hacia mí, horrorizado, ¡apenas debía tener diecisiete años! Nos miramos fijamente durante varios segundos, pude ver el miedo más absoluto reflejado en sus ojos, que finalmente se humedecieron dejando que dos lágrimas comenzaran a resbalar por su cara, esperando con resignación que le propinara el tiro de gracia, sin dejar de temblar, mientras con voz trémula llamaba a su madre. Con un pañuelo hice un torniquete en su pierna malherida para intentar detener la hemorragia, después di media vuelta y me alejé de allí llorando yo también. Esta noche no he podido dormir...

7 comentarios:

Luis dijo...

Bonito, muy bonito y no solo por el final intencionado y feliz, sino por el estilo con que describes tanto lo interno que sucede escondido como lo externo que dibuja la accií³n.
Un saludo.
Y gracias por tus comentarios.

may dijo...

Me ha encantado jucar. El horror contado desde la conciencia del daño inflingido, el miedo, la tristeza de las contiendas. Conmovedor.
bs

Paco dijo...

para mí­, publicar una novela es todo un sueño, tú ya lo has conseguido y ahora vas a por la segunda, así­ que doblemente enhorabuena

Embla dijo...

Jucar... ¡Es precioso!

Yo serí­a incapaz de escribir una novela, es algo que admiro profundamente de la gran mayorí­a de los escritores.

Me tengo que pasar más amenudo por aquí­... ¡te agrego a mis amigos!

Besos

Jose dijo...

Felicidades, Jucar.
Mirare en casa del libro la referencia de esa novela primera

Otredad dijo...

Emotivo y bien escrito.
Gracias por felicitarme.
Un saludo

Hechi dijo...

Esta carta es de una belleza literaria increible, y ya que la has puesto no es por presionar pero...me muero de ganas de seguir leyendo tu novela...
Niannnaaannaaaa