domingo, 30 de diciembre de 2007

Otro días más, un día menos

Hoy por fin llegaron, unas breves palabras furtivas que como viento de otoño arrastran la desesperación de no saberte, limpiando de malas hierbas el desasosiego que me quema cuando no te siento cerca, inundando de colores mi alma, hasta que yo mismo me asombro de lo que un puñado de palabras tuyas es capaz de provocar en mí.
Convoco a Eolo para que con su impulso vital me ayude a empujar con mi aliento los segundos, que corran prestos a convertirse en minutos, aquellos en horas y estas en días, que el tiempo se precipite en una loca carrera desenfrenada, hasta que llegue el momento en el que las hordas teutónicas te devuelvan a mí.
Tiempo de silencio éste que me envuelve con su frío abrigo negro que no me trae tu calor, duermevela imposible en el que cada instante se hace eterno, y cada lágrima emborrona mi mirada que lucha por mantenerse firme observando aquellos dos soldados que marcan el paso dentro de una esfera dorada, haciéndome frente impasibles, pero sin saber que su batalla está perdida, que no pueden detenerse y que su propia razón de ser los arrastra hacia mi salvación.
Me siento conquistador y como Alejandro Magno, iré derribando imperios: egipcios, aztecas, arios. Da igual con tal de recuperarte y que nuestros sentidos vuelvan a acariciarse.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Ventilando susurros - La Hechicera de la Luna


Todos los que intentamos hacer un uso digno de las palabras, aludimos una y otra vez a la musa, esa fuente de inspiración que nos ilumina y hace que las palabras fluyan. En mi caso, esa musa es real y tiene nombre propio, La Hechicera de la Luna. Aquí os dejo un texto suyo.
VENTILANDO SUSURROS

Quizás sea una señal y no deba escribir una línea, todo se borró. Hasta su recuerdo...

Se cierran círculos y yo sigo bajo el vértigo de no entender. Solo sé que ahora me importas tú.

Y si te contara la historia del amor incondicional y de cómo se cierran y abren nubes en el cielo, huirías, cogerías tus zapatillas de espuma y surcarías océanos, o, quizás, comprenderías algo y podrías ayudarme a salir de esta montaña de culpas , de angustias y aburrimiento por intentar recorrer los caminos que hacen felices a otros y por los que yo no pretendo pasear.

Pintan rayas blancas en mi carretera justo cuando yo solo quería perderme entre los árboles del camino... y no , no soy veleta es algo que vine a aprender y cuesta, y en la subasta se me adjudicó por batallón de lagrimas.

-300.000- oí decir...

-Perdí la cuenta- susurré.

Y la maldita mano cerró el puño y tocó diana.

-Adjudicado a la hechicerita por masoca-

Así es como me hice portadora de este amor del que tantas veces se me oye hablar y que ya no sé como sujetar .Lo intenté con pinzas, con ternura, con comprensión, poniéndole plomos encima , que no se volara...no hay forma, se me avisó: -cuando el compás cierre la circunferencia tú desaparecerás. Hay muchos gigantes de cabello caduco y un solo titán de sentir perenne-...y llevar ese lastre, duele, por que el corazón es débil ante el apego y hay cosas a la que cenicienta jamás se acostumbra...he perdido la cuenta de las veces que perdí el zapato, de los bailes, de...ahora solo uso zapatillas.

¿Te dije que hoy me importas tú?

Te dije...

¿Te dije...que cada noche eres el protagonista de estos mis sueños aún de vacaciones, brocha en mano, en un tiempo de cuando y el faraón perdió su tocado?

Ahora...tú...tú...y mi miedo...a amarte más de lo que ya ...
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Podéis leer toda la magia que desprenden sus letras en su blog, LA HECHICERA DE LA LUNA

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Génesis de luz 1. Naufragio

No recuerdo el día que regresé, o tú me hiciste regresar tal vez, de aquellos parajes inhóspitos y solitarios donde habita el olvido. Puertos con olor a salitre donde mi nave se debatía en mares de indecisiones, la locura de no aceptar la tragedia consumada. ¡Oh capitán, mi capitán!, tú que te empeñaste en conducirnos entre tempestades y tormentas sin importarte que el mástil hubiese quebrado o que el timón se hubiera convertido en una rueda loca girando sin rumbo, avatares del destino. Y nosotros, fieles e intrépidos aventureros que te seguimos allende los mares de la consciencia sin importarnos que nos condujeras a las mismas puertas del averno.
Restos de naufragio esparcidos sobre la arena de una playa con sabor a ti. Un corazón tendido que despierta cuando los primeros y tibios rayos de un nuevo amanecer, acarician su rostro marcado con las cicatrices de la derrota y la soledad. El reloj que da la vuelta y la arena que comienza a deslizarse lentamente, golpeando los reflejos mates de un cristal translúcido. Un regreso a ninguna parte y la certeza de un corazón magullado que se empeña en seguir en movimiento: sístole, diástole, sístole, diástole...
La sangre no derramada que recorre los senderos de la vida y se agolpa en las sienes, dispuesta a salir victoriosa de nuevo en la batalla de la sinrazón, por más que aquellas olas traidoras alzaran su voz entonando trémulos cantos de fatídicas sirenas.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Sinfonía inacabada

Llegaste cuando las letras de las canciones yacían de manera desordenada por el suelo como soldados vencidos de aquella batalla que nunca fue, mientras el genio escapaba por la ventana, dejando tan sólo el vacío en el que resonaba el eco de los versos que escurridizos, no se dejaban atrapar. Frases inacabadas que intentaban conformar un todo, sin saber que su final no era posible, porque la historia aún estaba por escribir. El color de tus ojos empezó a conformar las estrofas precisas, como si de repente todo comenzara a encajar. Casi sin darme cuenta, el gris de las paredes comenzó a transformarse en un arco iris de colores infinitos, mientras mi inventario de recuerdos tristes se difuminaba cuando el dorado de tus rizos ocupaba el cielo de mi mirada.

Y comenzamos un viaje a la luna, a lomos de aquel cometa, con las alforjas repletas de sueños, desafiando las leyes de la gravedad, sin saber cual era el peso de ser feliz. Cada noche, nuestros pies despegaban del suelo para volar cerca de las estrellas, haciendo que todo lo demás dejara de existir. El brillo de tu mirada me guiaba hasta ti, donde las letras se hacían estrofas y las estrofas melodía. Y fue, y es, y será... sinfonía de notas multicolores, inacabada, infinita, eterna.