sábado, 26 de marzo de 2016

Nosotros, los de entonces - Marta Rivera de la Cruz

SINOPSIS
Jorge, Valva, Lourdes, Cecilia, Roberto y Mauro se conocieron en la Escuela de Bellas Artes y fueron inseparables. Pero el paso del tiempo se ha encargado de poner distancia entre ellos. A pesar de que se mantienen en contacto, llevan doce años sin estar todos juntos. Un día, por medio de un mail, Jorge invita a todos a pasar un fin de semana en el hotel de Valva en Saint Rémy, porque hay una noticia que quiere compartir con ellos. aunque la primera reacción de algunos es poner una disculpa, Robe explica a sus amigos que Jorge tiene algo muy serio que comunicarles y que es imprescindible que estén todos. En esas circunstancias, unos y otros dejan atrás sus obligaciones y parten hacia la Provenza.
Estos seis amigos tendrán dos días para desempolvar viejos recuerdos, para curar heridas, para ventilar rencores, para aclarar malentendidos. Dos días para decirse cosas que se ocultaron, para brindar, bailar, llorar y reírse. Para hacerse reproches y para darse las gracias. Y sobre todo, para renovar el cariño que habían dejado dormir durante demasiado tiempo.
Nosotros, los de entonces, es una historia de lealtades y afectos, teñida de la nostalgia por los veinte años y el duro aterrizaje en los cuarenta, cuando uno hace balance y admite que algunos sueños ya no pueden cumplirse... ¿o tal vez sí?

OPINION PERSONAL
Cuando leí la sinopsis del libro, me atrajo porque pensé que podía tratarse de una buena historia. Seis amigos de la universidad que se reúnen veinte años después puede dar para mucho y bueno. Al empezar a avanzar en su lectura, empezaron a surgirme las dudas. Había momentos y pasajes en los que parecía que efectivamente, la historia podía adentrarse en reflexiones profundas, en el como y por que la vida de esos seis amigos ha ido transcurriendo por unos u otros derroteros, como en algún caso los sueños se han visto cumplidos y en otros, la mayoría, no ha sido así. Sin embargo, en otros momentos de la lectura todo parece mucho más banal, casi como si de una historia de chismorreos y cotilleos se tratase. He ido con esta incertidumbre avanzando en su lectura, esperando poder decantarme sobre si finalmente se trataba de un buen libro o sólo un libro más.
Desgraciadamente he llegado al final sin poder despejar del todo esa duda, y de hacerlo, creo que se inclinaría sobre la segunda de las posibilidades. Creo sinceramente que la historia daba para mucho más, y que la autora se ha quedado a mitad de camino.

sábado, 19 de marzo de 2016

La Hechicera de la Luna

Hay veces que sobran las palabras. O mejor dicho, sobran las mías, porque las suyas... ufff. Aquí os dejo esta maravilla de una de las escritoras más geniales que conozco, La Hechicera de la Luna. Pinchando sobre la imagen se ve más grande.


sábado, 27 de febrero de 2016

martes, 23 de febrero de 2016

El sabor de tus heridas

Acaba de publicarse recientemente el tercer volumen de la trilogía de Dreaming spires, editada por Lumen, de la autora salmantina Victoria Alvarez.
Aunque todavía no lo he leído, lo haré en cuanto termine el que tengo entre manos en estos momentos, sí leí los dos anteriores, y he de decir que se trata de lecturas muy interesantes, ambientadas en la época victoriana y con tramas donde el misterio se adereza con un punto esotérico que los convierte en adictivos, envolviendo al lector casi desde la primera página, con un sabor a literatura de época, que por momentos recuerda a las obras de Conan Doyle, mezcladas tal vez con algo de Poe. Todo ello alrededor de unos personajes que poco a poco van calando en el corazón del lector y un estilo que prácticamente atrapa al lector desde las primeras páginas, con un buen uso de los recursos literarios propios del género por parte de la autora.
En definitiva, que me parece una saga muy recomendable, con la que pasar buenos momentos de lectura, de aquellos que al final dejan poso.

domingo, 7 de febrero de 2016

Tertulia literaria

El próximo día 17 de Febrero habrá una tertulia literaria en la biblioteca de Linares, organizada por grupos de lectura de la biblioteca, sobre el Coleccionista de soledades.
Casualidades del destino, la presentación del libro también se hizo un 17 de Febrero.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La última noche en Tremore Beach

SINOPSIS
Un compositor que ha perdido la inspiración. Una casa aislada en una playa irlandesa. Una noche de tormenta que puede cambiarlo todo. Peter Harper es un prestigioso compositor de bandas sonoras que, tras un traumático divorcio, se refugia en un rincón perdido de la costa de Irlanda para recuperar la inspiración. La casa de Tremore Beach, aislada en una enorme y solitaria playa, parece el lugar indicado para lograrlo. Todo parece perfecto... hasta que llega la noche de la gran tormenta.

OPINION PERSONAL
Mikel Santiago se nos presenta con su ópera prima, en lo que pretende ser una historia de terror, o al menos así lo parecía en principio. De entrada, la escena que nos empieza a conformar tiene bastantes tintes costumbristas. El típico artista, en este caso pianista, que tras una experiencia traumática en su vida, un divorcio, en plena crisis personal y artística, decide recluirse en un pueblo perdido de la costa irlandesa, para recuperar su propio yo y la inspiración que parece haberle abandonado, y en este momento, salvando las distancias por supuesto, me viene a la mente mi primera novela, El coleccionista de soledades.
La escena en principio suena atractiva, intimista, de las que pueden dejar posos de buena literatura adornando una buena historia.
Dos peros sin embargo a este comienzo; por un lado la forma de situarnos en ese escenario suena demasiado yanqui, por momentos, más que transcurrir en un pueblo irlandés, parecería que podríamos estar sin ningún problema en la costa de Maine, creo que la influencia de Stephen King se pone claramente de manifiesto.
Por otro lado, en la construcción de los diálogos, utiliza por momentos, un lenguaje demasiado de la calle, un tanto “vulgar”. Imagino que con esto pretende dotar a sus personajes de modernidad y realismo, y a sus diálogos de frescura, y no es que me parezca mal, es posible que para que una obra y unos personajes resulten creíbles, deban expresarse tal como lo haría cualquiera a pie de calle, y no como si estuvieran declamando encima de un escenario alguna obra de Shakespeare, pero mi miedo es que ese intento de convertir esos diálogos en algo normal y cotidiano, acaben deteriorando en exceso la calidad narrativa, y por tanto literaria, de la obra. ¿Dónde estaría el equilibrio perfecto? Quiero decir con esto, que para escuchar algunas expresiones basta con salir a la calle y las escuchamos a diario, pero cuando abro un libro espero algo más, algo que dignifique el noble arte de escribir.
El ritmo narrativo con el que comienza la obra es ágil, fluido, y consigue envolvernos en la atmósfera que prácticamente desde el principio empieza a respirar la trama y que acertadamente el autor ha sabido recrear, al menos en su inicio.
Conforme se empieza a avanzar en la narración y empiezan a ocurrir “cosas”, el interés aumenta y el lector empieza a verse atrapado en la tela de araña que el autor va tejiendo a su alrededor, aunque nuevamente vuelve a sobrar por ahí alguna recreación escatológica que, al menos en mi opinión, se podría haber ahorrado.
Llega un momento sin embargo, en que la historia abandona un poco ese aire de misterio-terror y empieza a acercarse más a una novela negra o un thriller al más típico estilo norteamericano. El autor logra mantener la ambientación pero el desenlace encajaría perfectamente en estos últimos géneros, por lo que al menos a mí personalmente (luego cada uno tiene sus gustos literarios) me ha terminado dejando un sabor bastante agridulce. En definitiva, creo que se trata de una lectura bastante aceptable, pero que no ha terminado respondiendo al cien por cien a las expectativas que me había hecho en torno a ella.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La sonrisa helada

Aquí os dejo un extracto de mi tercera novela, La sonrisa helada.

Dudas, su vida estaba habitada por una serie de incertidumbres que lo abrumaban. Pese a su temprana partida de su pueblo, de su país, y a que desde entonces se había considerado una persona independiente, capaz de valerse por sí mismo, que había hecho frente a los avatares que el destino había cruzado en su camino, era como si la muerte de Javier lo sumiera en una especie de desamparo, de saberse solo en mitad de la tempestad, el último de su estirpe, sin nadie a quien acudir en caso de flaqueza, sin un faro al que asirse si por los caprichos de la vida alguna vez llegara a necesitarlo. Sin consuelo posible, sin un regazo en el que cobijarse para sentir que estaba a salvo, que todo estaba bien y que le hiciera recordar que tras las nubes siempre sale el sol. Era como una especie de angustia que le atenazaba la garganta y le hacía sentir un nudo en el estómago que le oprimía desde dentro hasta dejarlo casi sin aliento. ¿Mas acaso no había sido así durante los últimos veinte años? ¿Acaso no había subsistido sin necesitar en ningún momento la ayuda ni el apoyo de sus padres ni de sus hermanos? Lo había hecho sin duda, pero era como si en su fuero más íntimo siempre hubiera tenido la certeza de que ellos estaban ahí, de que hubiera podido volver y sentirse arropado en caso de naufragio, como si se tratara de un equilibrista que atravesaba la cuerda floja de un extremo a otro, pero con la seguridad de contar con una red debajo de sus pies. Sin embargo la sensación que lo embargaba en aquel momento era de vacío, de soledad absoluta, la red había desaparecido y en caso de caída, nada ni nadie lo salvaría del abismo.

Estaba Noa claro, ella había sido su faro durante todos aquellos años, sin embargo ahora la sentía tan lejos. No se trataba de la distancia, de que por primera vez desde que se conocieran cada uno estuviera en un país diferente. No, no se trataba de eso. La sentía lejos de su corazón, de su alma, aunque no así de su pensamiento, puesto que tal vez ahora pensara en ella más que nunca. ¿Se piensa con mayor intensidad en alguien cuándo ya nos hemos ido, cuándo la hemos perdido?

jueves, 12 de diciembre de 2013

Dentro de Pizarnik

“Escribir un diario es disecarse como si se estuviese muerta” Vaya frase la de Alejandra Pizarnik con la que casi cierra precisamente su diario. Ya saben que su vida acaba en suicidio a la edad de treinta y seis años. Ya saben que su vida es una de las más amargas que uno pueda imaginar. Y si no lo saben se publican sus diarios (Lumen) para que lean lo que pudo pasar por la cabeza de una de las grandes escritoras que ha dado la literatura en español en las últimas décadas. Siempre he sentido un gran pudor en relatar las intensidades de un alma y una cabeza torturada. ¿Cómo contarlas mejor que en primera persona? Unos extractos de los citados diarios para que se les vayan abriendo las carnes y el apetito por la desdicha ajena. Morbo, al cabo, por muy literario que este sea.
-No hago nada. ¡No sé qué hacer! Estoy cansada. Muy cansada. Hoy no haré el sumario del empleo de mis horas diurnas. No hay qué decir, salvo que adelanté en mi diagnóstico. Yo aprendí cabalmente que soy distinta de la mayoría de la gente. Que ellos piensan y yo no porque no puedo, porque me ocurre algo, porque estoy enferma. Sí estoy enferma. Me pregunto si a todos los neuróticos les ocurre lo mismo. De pronto me admiro de todo lo que hice. De mis papeles. Algún día van a estar en el museo (de algún instituto psiquiátrico). A su lado habrá un cartel: Poemas de una enferma de diecinueve años. Imposibilidad de razonar. Nunca meditó. Jamás reflexionó. Ninguna vez pensó. Parece ser que es sensible. Propensión a considerarse genial. Agresiva. Acomplejada. Viciosa. No muerde.
-Ayer y hoy, días suicidas. Estoy huyendo de algo. Nada me enlaza a la vida. Y ahora todo empeoró porque me siento perseguida y odiada por todos. No quiero vivir ni morir. Solo tengo conciencia de fuerte imposibilidad de todo. Además, hay miedo de escribir, no tengo nada que decir.
-Anoche debo haber soñado algo muy importante pues detrás de ese sueño oí que me decía: “Despierta porque si continúas soñando un solo segundo más te volverás loca irrevocablemente. Lo que está por ver no puede ser visto por alguien que después desee retornar. Lo que has de oír es lo más importante que existe en el mundo”. Yo me respondí (mi voz resonaba débil, enferma): Acepto tocar fondo”. Tuve un miedo espantoso. Me asfixiaba, me dolía el corazón como si me estuvieran perforando. Sudé un segundo pero me volvió el dolor de antes. Calculé y comparé la locura y mi vida lúcida y repetí: “Quiero ir hasta el final”  
-Imposible hablar con palabras. Ansiedad y urgencia por decirlo todo mediante una sola palabra. Leo a Kafka para calmarme con sus prolongaciones infinitas de sucesos y de frases, con su poder de mediación. No sé lo que quiero. Solo sé que salto, que salteo, que hay un abismo entre dos orillas y que lo importante es el abismo y que el salto es mi cobardía como lo es la orilla y mi impaciencia por alcanzarla.
Anoche me auguraron un ciclo de desdichas que duraría hasta fines de este año. La culpa es de Saturno (¿o acaso dijeron Urano?) ubicado sobre Tauro. Sería tan fácil creer estos nefastos augurios. Puesto que mi soledad es, ahora, absoluta; puesto que trabajo con dificultades; puesto que no publico; puesto que gasté todo el dinero de la beca y pronto tendré que pedir o buscar trabajo
Unos párrafos para releer una y otra vez y nunca cerrar las heridas de Alejandra Pizarnik. Me temo que nunca descansará en paz.
Fuente: ABC.es

martes, 3 de diciembre de 2013

Pretérito imperfecto en epub

Pues eso, que a partir de ahora se puede comprar mi segunda novela, Pretérito imperfecto, en formato ebook (epub) en la Casa del Libro. Aquí os dejo el enlace, por si alguien tiene algún regalillo navideño que hacer :)

lunes, 2 de diciembre de 2013

La sombra del viento - Carlos Ruíz Zafón

SINOPSIS
Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja. El cementerio de los libros olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La sombra del viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del modernismo a las tinieblas de la posguerra.

OPINION
En estos días de mi vuelta a la blogosfera, me he dado cuenta de que en mi rincón no había ninguna reseña de La sombra del viento, sí estaría sin duda en mi anterior blog, que ya no existe, pero aquí no, y era un detalle que había que solucionar sin falta.
Cuando leí por primera vez esta obra, allá por el año dos mil cuatro, pensé sin duda que se trataba del mejor libro que había leído nunca. Hasta entonces mis lecturas habían estado más o menos encuadradas en cuatro categorías: libros que me habían gustado bastante, libros (la gran mayoría) que no estaban mal pero sin más, libros que no me habían gustado, y tres o cuatro libros que catalogaba como deleznables. No diré que títulos incluyo en esta última categoría porque se me podría tachar de hereje.
La sombra del viento los superó a todos ellos, incluso a los de mis autores favoritos hasta entonces. Se trataba simple y llanamente del libro que a mí me hubiera gustado escribir.
Una historia que te engancha desde el primer pasaje, en cuanto se menciona a ese entrañable cementerio de los libros olvidados.  Una historia con las dosis justas de intriga, de aventura, de romanticismo, de todos y cada uno de los ingredientes que pueden hacer que un lector se enganche a un libro hasta el punto de sentir el deseo de devorar sus páginas. Pero por si esto fuera poco, el estilo narrativo y su prosa me parecieron extraordinarios, plagadas de calidad y con bellas metáforas que adornan prácticamente cada página, lo que lo convierte por momentos en pura prosa poética, sin que por ello pierda ni un ápice de agilidad e interés en su lectura.
Hasta ahora nunca había releído un libro, siempre había pensado, supongo que de manera bucólica, que era algo que reservaba para cuando estuviera jubilado, dispusiera de todo mi tiempo, y fuera el momento de hacer un repaso a mi vida literaria como lector. Sin embargo este año sentí la necesidad de releer la sombra del viento, y así lo hice el pasado mes de Mayo.

Lo hice con el temor de que se me pudiera caer el mito, de que como ocurre muchas veces cuando tenemos algo mitificado y lo redescubrimos por segunda vez, pensemos que no era para tanto y el desencanto se apodere de nosotros. Afortunadamente no ha sido así, desde luego no me ha acompañado en esta segunda lectura la sorpresa del descubrimiento de lo nuevo, pero sí me ha servido para reiterarme en lo que ya sentí cuando lo descubrí hace nueve años, que se trata del mejor libro que haya leído nunca. Simplemente el libro que a mí me hubiera gustado escribir.