
El rincón de Jucar
Desde el 24 de Diciembre de 2.007
jueves 23 de febrero de 2012
La parte de los ángeles - Marian Izaguirre

miércoles 15 de febrero de 2012
Azul y rojo

I
Rojo. Una pincelada más... Un poco de naranja en esta silueta…
Adriana dirigía sus trazos con suavidad sobre el lienzo, con el cuidado extremo del que crea una obra de arte. En unos días terminaría el segundo cuadro de la trilogía que había decidido comenzar hacía cinco meses, cuando las circunstancias que vivía le inspiraban tantas sensaciones salvajes. Sus blancas manos, subían y bajaban ligeras dibujando contornos ondulados que manchaban de colores los dedos de Adriana.
Un profundo suspiro desvió su atención hacía la ventana, pues bajo ella se extendía dormido Elías, quien tras la cena que habían tomado juntos había comenzado a adormilarse, producto seguramente de las copas de vino que acompañaron a la comida. La noche había sido deliciosa, música suave, la tenue luz de las velas, comida exquisita… Compartir momentos con Elías era algo maravilloso para Adriana, sin embargo…
Parecía profundamente dormido y su cuerpo se derramaba desnudo entre las sábanas blancas de la cama, casi ni se había enterado de la ausencia de ella, la cual se había levantado después de hacer el amor para continuar con su cuadro. Soltó sus pinceles para acercarse sigilosamente a su lado y poder escuchar lo que entre sueños murmuraba. Palabras confusas salían de sus labios pero resultaba imposible descifrarlas… ¿Fatum?
II
Azul. Memoria evocadora de aquel mediterráneo sereno...
La piel dorada de Elías y aquella palabra que tanto signficado tenía para ellos hizo retroceder la mente de Adriana en el tiempo. Un tiempo de aire fresco y manantiales de aguas desbocadas, pasiones desatadas y reflejos de noches azules sobre sus rostros arrebolados. La cortina se mecía por la brisa que entraba por la ventana y ella desvió su mirada desde el cuerpo desnudo de Elías hacia algún punto del infinito.
Tal vez Pipo se había llevado consigo los últimos atisbos de aquel verano feliz. Adriana volvió a posar sus ojos sobre Elías, justo cuando este volvía a hablar entre sueños. Su rostro parecía compungido como si una profunda pena invadiera su alma en aquel momento. Se agitaba nervioso entre las sábanas. Adriana lo rozó ligeramente con el dorso de su mano izquierda, que permanecía más o menos a salvo de los caprichos de los pinceles.
miércoles 4 de enero de 2012
Ensoñación
Anoche soñé contigo, sí contigo. Sé que no debería, que mis sueños deberían estar prohibidos, que no tengo derecho a soñarte. ¿Pero quién controla los sueños? ¿Quién lastra sus alas para que no alcen el vuelo y se eleven, etéreos, ligeros, bordeando los límites de la realidad para adentrarse en universos perfectos, donde los deseos, aquellos que atamos con cadenas a este lado, disfruten de una libertad no imaginada?Hubiera deseado no despertar, a veces ocurre ¿a ti no te ocurre cuándo lo que soñamos despierta los sentimientos y pone en marcha la maquinaria de un corazón destrozado en ausencias?
Hoy me he despertado con esa sensación única que a veces nos produce lo que la noche nos ha regalado, sobre todo cuando somos capaces de recordarlo. Y yo hoy lo recuerdo, con nitidez, como si de verdad esta noche hubiéramos estado juntos, como si el tiempo hubiera retrocedido hasta aquellos dias.
Hoy me embarga esa sensación que algunas veces tras despertar te acompaña, puede que sólo unos minutos, acaso unas horas, pero aún así única.
No, no te contaré lo que he soñado, pero esperaré con impaciencia a que llegue la noche, a que el manto de estrellas me acompañe y cerraré los ojos. Si los dioses están de mi lado, las huestes de Morfeo te devolverán a mí, una noche más.
martes 27 de diciembre de 2011
Retablo otoñal
Un lápiz, perfilarte contra la pared dibujando cada una de las curvas de tu cuerpo, recorrerte. Gatos maullando su soledad por las calles gastadas de esta vieja ciudad. Notas olvidadas en lo más hondo de un corazón, la certeza de que todo lo vivido hasta ahora me ha conducido hasta ti. Peregrinos sin equipaje que siguen su senda, descalzos, sin importarles tropezar con las piedras del camino, en busca de su santo grial. Pensamientos dormidos en el fondo de un cajón vacío, recuerdos de palabras pronunciadas en algún momento y que han quedado en mí. Un puñado de textos escritos para ti, como éste que pasará a engrosar las filas del ejército de sentimientos que me provocas.
El silencio que se convierte en cómplice cuando mis labios afiebrados bajan lentamente por tu columna. Un libro abierto de hojas en blanco, cuyas letras se borraron el día que tú y yo nos encontramos, está todo por escribir. Y nuestros cuerpos desnudos, sudorosos entre las sábanas, mientras en la calle el viento de otoño forma remolinos con las hojas caídas.
lunes 19 de diciembre de 2011
¿Qué soy? - Darilea
Hoy os traigo un poema de una compañera de letras, un poema que publicó el otro día en su blog y que me encantó. Se trata de Darilea (u Oréadas) y podéis leerla en Calma en días de tormentagato o guepardo
minúscula voz susurrando
en el vuelo onírico de la montaña.
¿Que soy...?
Si mermada siento la vida,
al contemplar la belleza
que agita una gota de rocío.
Rayo de sol que crece
yo, arena en el camino
vuelo de águila, yo...
pluma que vuela,
esperando nada.
Qué soy, me pregunto
y el viento sin responder
sigue su camino y calla.
Silencio, solo silencio
en el espectáculo
que la vida a mis ojos
brinda su fragua.
lunes 12 de diciembre de 2011
Sorpresa
Pues eso, que os hemos preparado una nueva sorpresa en Pretérito imperfecto, en realidad es un regalazo que me han hecho unos amigos, será por aquello de la proximidad de las fiestas navideñas :) Ahora en serio, gracias a Isabel, Ariam y Pilar. Espero que os guste.
miércoles 7 de diciembre de 2011
Locura o sinrazón

Insondable, a escasos centímetros de la realidad y al mismo tiempo inalcanzable, en una amalgama de sentimientos que se contradicen mientras danzamos por los vértices de la irrealidad, venerando aquel segundo que nunca existió.
Delineo tu rostro con mis manos mientras te olvido.
sábado 3 de diciembre de 2011
El contenido del silencio - Lucía Etxebarría

Tras diez años sin saber nada de su hermana Cordelia, Gabriel, profesional de vida desahogada y apacible que transcurre en Londres, recibe la noticia de que ésta ha desaparecido sin dejar rastro y que muy probablemente haya muerto en un suicidio colectivo ritual llevado a cabo en Tenerife por una secta de oscuras conexiones.
Su inmediato viaje a las Islas para averiguar qué circunstancias pudieron llevar a su hermana a mezclarse con una grupo tan peligroso tendrá un efecto devastador y a la vez catártico en la vida de Gabriel, que le hará replantearse todo su pasado y su futuro en un itinerario no sólo físico sino también, y sobre todo, interior.
Helena, la amiga íntima de Cordelia, le servirá de guía durante la inmersión en la vida de su hermana, sus aventuras sentimentales, sus miedos, su investigación sobre el pasado familiar de ambos, su inseguridad, su vulnerabilidad y precipitará a ambos a confrontar sus miedos, vacíos y huidas hasta posicionarlos en una realidad que a nadie sorprenderá más que a ellos mismos.
OPINION:
Es lo primero que leo de esta autora, que no sé por que, la verdad es que sin motivo, siempre me había causado algún recelo. Y la verdad es que ha sido una grata sorpresa. Una historia bien construída, fácil de leer y con un ritmo narrativo que hace que el lector mantenga el interés, sin que este decaiga... en ningún momento. Además está escrita con un estilo literarios que, sin poder llegar a decir que sea impecable, sí que lo sitúa a un nivel más que aceptable, lo que hace que su lectura desde este punto de vista tampoco sea nada desdeñable.
En definitiva, creo que se trata de una buena lectura, que sin duda me animará a buscar anteriores obras de esta autora, ya que rectificar es de sabios.
martes 29 de noviembre de 2011
¿Amanece?

Abre la puerta, sale a la calle, el sol invade todo de manera obscena, empeñado en demostrarle que la vida sigue pese a que la suya quedó perdida en el túnel del tiempo. Se acerca hasta la orilla, tan próxima, y deja que el agua helada acaricie sus pies.
Algún día reunirá el valor suficiente para adentrarse en aquel mar, dejarse mecer por las olas y esperar que las aguas lo lleven hasta ella, que lo espera, que lo llama con aquella dulce voz que hace tanto que no escucha. Siempre, eterna…